Nuestra boda vegana: Todos los detalles



No os hacéis una idea de las ganas que teníamos de retomar el blog, especialmente con este post...posiblemente el más solicitado y sin duda el que más ganas teníamos de preparar, y ahora que por fin ya tenemos las fotos de nuestro gran día, intentaremos no dejar ningún detalle fuera y solucionar todas y cada una de las preguntas que nos habéis hecho llegar a través de Instagram desde que comenzamos con los preparativos hace casi un par de años. ¿Empezamos?

Encontrar el sitio adecuado

Nada más prometernos y cerrar la fecha de la boda, empezamos la búsqueda del sitio perfecto. Teníamos claro el tipo de entorno y ceremonia que queríamos para nuestro gran día, y una vez que seleccionamos unas cuantas opciones que más o menos nos encajaban, empezaba la parte difícil, contactar con todos ellos para plantearles la posibilidad de ofrecer un banquete 100% vegano (labor que aún se complicaba más al preparar todo desde el extranjero, ya que en aquel entonces aún vivíamos en Londres).

Si no recuerdo mal, contactamos con aproximadamente entre 10 y 15 sitios diferentes, y las respuestas fueron de lo más diversas...

Por un lado, tuvimos respuestas directamente negativas, en las que el servicio de catering y restaurante nos confirmaba que no estaban preparados para realizar una boda de este tipo, ya que las opciones que disponían eran muy limitadas para hacer un banquete 100% vegetariano para casi 100 invitados.

Por otro lado, algunos de los lugares, parecían estar predispuestos, aunque las opciones que ofertaban eran cerradas y se limitaban a los básicos que alguna vez nos han dado a los veganos cuando hemos ido de invitados a alguna boda (parrillada de verduras, ensalada, o macedonia de frutas).

Entre medias tuvimos alguna respuesta de mal gusto, en las que directamente nos llamaban egoístas, o decían que teníamos que pensar en los invitados y aunque nosotros comiésemos vegano, debíamos de pensar en el resto y "darles lo que querían" en un banquete de boda. Una falta de profesionalidad absoluta.

Finalmente, cuando ya empezábamos a desesperarnos y comenzamos a barajar la idea de alquilar una finca y preparar nosotros todo desde cero, contratando un servicio de catering externo (lo que no encajaba al 100% con la idea que teníamos en mente desde el principio), recibimos un mail del NH Collection Palacio de Avilés, cuyo entorno nos encajaba a la perfección para realizar la ceremonia al aire libre y además, no solo aceptaban la idea del catering vegano, si no que desde el primer minuto mostraron un interés real en la idea, fueron respetuosos y estaban ilusionados ante la idea de una boda diferente, la primera boda totalmente vegana que se les planteaba, y que afortunadamente vieron como una oportunidad de aprender, crecer, y por qué no, ampliar sus horizontes de cara a próximos eventos. Sabíamos que habíamos dado con el sitio adecuado.



La preparación del menú de boda

Una vez que habíamos cerrado el sitio y la fecha, empezaron las semanas de mails y mails cerrando pequeños detalles que más o menos iban centrando la idea de lo que queríamos ofrecer; pero al fin y al cabo, al depender de un servicio de restaurante, teníamos que darles cierta libertad para escuchar sus propuestas y confiar en los chefs que habían dado el visto bueno al proyecto. 

Finalmente, unos meses después, en una de nuestras escapadas fugaces a Asturias, tuvimos la primera reunión con el jefe de cocina antes de volver a Londres, y para nuestra sorpresa, no solo se presentó a la reunión con un extenso dossier con las opciones que había ideado, si no que cuando nosotros pusimos en común todas las sugerencias que llevábamos preparadas de casa (y creednos, no eran pocas), no tuvo el menor problema en escucharnos y acceder a trabajar con ellas.

Nuestra principal preocupación, era no solo conseguir opciones de calidad y llenas de sabor, si no también huir de todas las ideas preconcebidas que sabíamos llevaban flotando en el aire desde que comunicamos a los invitados que el banquete iba a ser vegano. Nada de ensaladas, comida extremadamente ligera, o platos que no entrasen por la vista...nosotros somos unos gordivegans de corazón, y queríamos que se plasmase eso en la comida que se ofreciese en la boda, y teníamos que conseguirlo como fuese.

Tal vez nuestra principal modificación fue la proporción de platos a servir entre el cocktail y el banquete. No sabemos cómo suelen ser las bodas fuera, pero aquí al menos en Asturias, es bastante habitual realizar un cocktail/aperitivo después de la ceremonia con unas 6-8 variedades de aperitivos, para luego pasar a la comida principal o banquete, que habitualmente cuenta con 3 platos principales y un postre. 

Nosotros finalmente optamos por casi duplicar el número de aperitivos a servir en el cocktail y restarle un plato al banquete, dejándolo en 2 platos principales y un postre, principalmente porque pensando un poco en los invitados, creíamos que era más fácil jugar con la posibilidad de muchos entrantes a probar en el aperitivo, que no enfrentarse a tres platos principales, tal vez desconocidos en cuanto a textura y sabor para muchos.

Una vez fijada esta idea, aquí comenzaron de nuevo unos cuantos meses de mails y viajes Londres-Asturias hasta que finalmente, un par de meses antes hicimos la primera prueba del menú, la cual pedimos volver a repetir en parte para modificar algunas cosas hasta que todo quedó a nuestro gusto y por fin cerramos el menú final. 

Pero bueno, no os impacientéis por saberlo todo ya mismo, hay que seguir el orden cronológico de las cosas...

¿Cómo reaccionaron los invitados?

Sabíamos que romper con los moldes no iba a ser tarea fácil, y desde luego no lo ha sido en absoluto. (Aún recordamos la cantidad de mensajes directos que intercambiamos con @beginveganbegun haciéndole partícipe de nuestra frustración y agobio durante meses...¡un beso desde aquí Aída, 1000 gracias por todo!)

Muchos pensaréis (y con razón), que sabiendo más que de sobra que somos veganos desde hace ya casi 5 años, y además, bastante activos en RRSS sobre ello, la gente se esperaría ya desde el primer momento que el banquete iba a ser 100% vegetariano. Pero no, amig@s, ese no es el mundo en el que vivimos. 

Antes de hacer las invitaciones, y cuando quedaba mucho para la boda, ya comenzaron las preguntas y las indirectas, y por qué no llamarlo así, los intentos de persuasión por parte de mucha gente para que ofreciésemos un banquete de boda tradicional más acorde a los gustos y preferencias de todos los invitados.

Fue tanto el bombardeo al principio, que durante un buen par de meses, no queríamos hablar demasiado sobre el tema, ya que comenzaba a empañar un poco la ilusión que hasta entonces teníamos intacta, y además, solo nosotros sabíamos el tipo de comida que queríamos servir en la boda, y que desde luego se iba a alejar de la idea preconcebida que tenía la mayor parte de la gente.

Entre medias llegó el momento de encargar el diseño de las invitaciones, y durante un par de días, debatimos sobre si sería mejor indicar en la propia invitación qué tipo de banquete íbamos a ofrecer, o era mejor mantenerse al margen y dejar que la gente se llevase una sorpresa. Finalmente, ilusos nosotros de lo que estaba por llegar, encargamos las invitaciones en la que figuraba explícitamente "Banquete 100% vegano", para que quien tuviese algún problema al respecto, supiese de antemano a lo que enfrentarse.

Fue entonces cuando comenzaron meses y meses de disgustos, golpes, lloreras, frustración, y desgraciadamente, una etapa horrible y bastante dura, que afortunadamente ya ha pasado y ahora podemos recordar como una fase de "limpieza" y aprendizaje.

Despechos, discusiones, algún que otro insulto, familiares y amigos que han decidido desaparecer de nuestras vidas, o en su versión más light, gente que ha querido acudir a la ceremonia, no acudir al banquete, y volver después para quedarse a la fiesta.

Ahora que ya ha pasado todo, entendemos que no hemos hecho nada malo; y visto con perspectiva, queremos recalcaros varios pensamientos positivos que nos hemos tenido que repetir casi cientos de veces, cuando la frustración, los nervios y la presión es tanta, que simplemente pierdes la ilusión por todo. No te lo mereces.


  • No obligas a nadie a acudir a tu boda, al contrario, entregas una invitación que puede ser aceptada o rechazada, por lo que no estás obligando a nadie a nada.
  • En ninguna (o prácticamente ninguna) boda se come a la carta. Siempre son los novios los que cierran un menú, sea del tipo que sea, que bien puede gustar o no. 
  • Quien no acuda a tu boda por algo tan superficial como es una única comida, en un único día, en el que vosotros debéis de ser los protagonistas, no merece que sufras por su ausencia.
  • Estás haciendo algo maravilloso, siendo consecuente con tus ideales y estilo de vida, y nada ni nadie merece que dejéis de lado eso para contentar un paladar.


¿Ha sido difícil vestirse para el gran día?

Pues mirad, aquí realmente podemos decir que ha sido mucho más fácil de lo que esperábamos (¿algo tenía que ponerse menos cuesta arriba, no?)

Puede que se os complique un poco la cosa si tenéis una idea muy específica de lo que queréis, ya que tal vez os sea complicado encontrar los materiales o los tonos exactos, pero desde un punto de vista más general, no es imposible vestir vegano en vuestro gran día.

Ire optó por un vestido y una capa de la marca Pronovias (disponen de un catálogo súper amplio donde además especifican todos los materiales usados en la composición del vestido) y no le supuso gran problema el encontrar un vestido vegan-friendly (al margen de la infinita cantidad de vestidos que probó hasta dar con el adecuado, claro, pero eso es ya tema secundario...jajaja)

Los materiales que más pueden peligrar en un vestido de novia son la seda o las plumas, aunque como os comentamos, existen infinidad de modelos exentos de estos materiales.

Su principal complicación tal vez fue dar con los zapatos adecuados. No muy acostumbrada a llevar tacón, quería unos zapatos de tacón medio, que fuesen cómodos y que además combinasen con alguna de las flores que irían incluidas en el ramo. 

Tras mucho rebuscar, mirar tiendas online y desesperarse un poco, finalmente encontró casi por arte de magia unos zapatos en ZARA que le iban a la perfección.

El adorno del pelo está diseñado por ella y hecho de forma artesanal en una boutique de Oviedo, y combinan con la pulsera y pendientes a base de perlas y oro blanco.






Por mi parte (Guille al habla), sí que tuve que buscarme más la vida y depender de tiendas online, ya que lamento informaros de que la gran mayoría de trajes y chalecos de novios, por no hablar de un gran 99%, llevan lana en su composición. 

Visité muchísimas sastrerías y tiendas de tela, pero encontrar un material que me encajase con lo que quería para encargar el traje a medida me resultó casi imposible.

Finalmente, un día, también casi que por casualidad, iba caminando por el centro de Oviedo y me topé con la tienda SOLOIO, y me enamoré de uno de los chalecos que tenían en el escaparate. 

Hasta ahora, todos los que había visto eran de lana en toooodos y cada uno de los sitios en los que había mirado, así que imaginaros mi sorpresón cuando miré la etiqueta y vi que el chaleco era 100% algodón y que además también tenían la corbata a juego en el mismo material y estampado. 15 minutos más tarde, salía de la tienda con la corbata, chaleco, camisa y gemelos. ¿Ahora qué hacía con el traje? 

Poco a poco se iba echando el tiempo encima y empezaba a desesperarme. Así fue como de golpe se me encendió la bombilla y dije: ¡Espera! ¿Y por qué tengo que hacerme un traje a medida si realmente lo que quiero que destaque es el chaleco y la corbata y ya lo tengo?

Me puse a caminar hasta llegar a ZARA y ahí es cuando encontré exactamente el traje que tenía en mente: azul marino, de talle estrecho, y sin materiales de origen animal. Una alternativa sencilla y desde luego infinitamente más rentable que encargar vuestro propio traje, al margen de que luego haya tenido que ajustarlo y hacer alguna que otra modificación.

Para los accesorios, opté por unos zapatos y cinturón de la marca WILL'S VEGAN SHOES y un reloj de la firma española VOLP, por supuesto todo vegan friendly.







El gran día

El día de la boda lo recordamos como un sueño. Llevas tanto tiempo preparándolo y al final se pasa todo taaaaaan rápido. Vas flotando en una nube de felicidad y de foto en foto, copa en copa, abrazo en abrazo, y cuando te das cuenta, ya ha pasado.

Nuestra ceremonia era a las 13:00h, así que aquel día tocó madrugar para a primera hora comenzar con el movimiento de fotógrafo, peluquería, maquillaje, reencuentros, nervios, carreras de un lado para otro, y cuando nos dimos cuenta, ya casi era la hora de la ceremonia, a mí me tocaba bajar con mi madre a esperar a Ire en el altar y casi no era consciente de lo que estaba pasando.








A las 12:50 mi madre y yo entramos como flanes veganos en el jardín y cuanto más avanzaba hacia el altar y más caras conocidas y sonrientes veía, más consciente era del momento tan importante que estábamos a punto de vivir.





A las 13:00h comenzaron a sonar los primeros acordes de la canción "Martes" de Vega durante unos eternos 2 minutos, hasta llegar a la parte final de la canción, que marcaría la entrada de la novia. 







Cuando llegó a mi lado y nos miramos, supimos que todo había merecido la pena.




Cocktail y banquete. Feedback de los invitados.

Y con esto ya llegamos a la parte que más estabais esperando, ¿no? jajaja


Nada más terminar la ceremonia y darnos mil y un abrazos y besos con los invitados, dio comienzo el cocktail, donde disfrutamos de 14 variedades de aperitivos bajo un sol espectacular. 

Pasadas un par de horas, comenzó el banquete que más tarde daría lugar al "primer baile" y la fiesta que se alargaría hasta bien entrada la noche.

Afortunadamente, el día de la boda, no dejamos de recibir comentarios positivos por lo bonito que había sido todo y lo rica que estaba la comida. 

Aumentar la cantidad y variedad de aperitivos del cocktail fue todo un acierto, ya que la gente lo disfrutó muchísimo y la gran mayoría se quedaron satisfechos ya casi antes de sentarse a comer, por lo que nos consta que nadie se quedó con hambre jaja

Después del banquete y cuando ya habíamos comenzado la fiesta, mucha gente se nos acercó para contarnos que habían repetido de esto, de lo otro, que a unos les había gustado más el primero, que a otros el segundo, que el postre espectacular...un poco de todo. Incluso alguna que otra persona más reacia nos comentó que aunque no había probado todo, le habían encantado muchísimas cosas y que estaba todo preparado con mucho gusto y lo habían disfrutado. Todo desde el respeto y con cariño, que a fin de cuentas, era todo lo que pretendíamos desde un principio.

Como reflexión final...pase lo que pase, si os enfrentáis a los preparativos de una boda vegana, cada pareja tendrá su experiencia personal, pero no dejéis que nadie empañe el gran día. Y aunque los preparativos se os hagan cuesta arriba (¡miradnos a nosotros!), conseguiréis que todo salga bien...y aunque no salga, irradiaréis felicidad por los cuatro costados y poco o nada os importará en uno de los días más importantes de vuestras vidas.

Dicho esto, ahora sí que sí, nos despedimos con las fotos del banquete.















Algunas de las fotos de la comida están a peor calidad ya que no son profesionales y nos la ha enviado algún invitado, pero esperamos que podáis apreciarlas bien de todas formas.

Todas las fotos de la boda están hechas por m2visualstudio (¡Un abrazo Marco!)

No nos vamos sin comentaros que como detalle de la boda, la madrina regaló unas botellitas de AOVE junto con un tarrito de mermelada artesanal, y nosotros colaboramos con la Fundación Theodora haciendo un donativo y regalando a los invitados las narices de payaso solidarias.

Un abrazo fuerte, y no dudéis en compartir el post o hacernos las preguntas que queráis en comentarios o en nuestro Instagram.

Hasta la próxima :)