Galletas veganas de calabaza

diciembre 20, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


¡Hola a todos!

Hace ya casi un par de meses que prometí esta receta en Instagram. La había preparado con la idea de publicarla más cercana a Halloween, pero como algunos sabréis, hemos tenido unos problemas en el edificio y llevamos sin internet casi 2 meses...¡pero hoy es el día! El internet ha vuelto a nuestras vidas, así que intentaré ir publicando todas las entradas que tengo prometidas desde hace mucho tiempo.

La receta de hoy está basada en la moda de los "Pumpkin Spice Latte" americanos. Originalmente, la receta de esta entrada iba a consistir en cómo veganizar uno de esos famosos cafés, aunque dada la dificultad de encontrar esa mezcla de especias en territorio español, he terminado dándole un giro y creando estas galletas de calabaza que seguro os gustarán, ¡así que vamos a ello!



Ingredientes

Para nuestro huevo vegano (mezclar ingredientes y dejar reposar al menos 10 minutos):
  • 1 cucharada de semillas de lino
  • 3 cucharadas de agua templada

Mezcla seca:

1 taza de copos de avena
1 taza de harina (yo he utilizado harina de espelta)
1/3 de taza de azúcar (en este caso he utilizado de coco, pero sirve cualquiera)
Media cucharada de bicarbonato de sodio
Una pizca de sal
Opcional: si conseguís encontrar la mezcla de especias "pumpkin spice" en alguna tienda de importación, podéis añadir una cucharada sopera a la mezcla, y le dará un toque especial.

Mezcla líquida (para asegurarnos de que está bien mezclada, recomiendo calentar todos los ingredientes a fuego lento hasta que consigamos una mezcla homogénea y después dejarlo enfriar):

1/3 de taza de aceite (en mi caso, he utilizado aceite de coco)
1/4 de taza de leche vegetal (yo he utilizado de soja, pero sirve cualquiera)
1/3 de taza de puré de calabaza (podéis encontrarlo en lata o simplemente podéis prepararlo vosotros simplemente cociendo calabaza y pasándola por la batidora o incluso machacándola con un tenedor. Aseguraros de que sea cual sea la opción que utilicéis, sea 100% calabaza sin ningún tipo de añadido).

Opcional: 2 cucharaditas de extracto de vainilla

Preparación

Precalentar el horno a 180ºC.
Combinar todos los ingredientes de la mezcla seca en un mismo recipiente.
Combinar todos los ingredientes de la mezcla líquida en otro recipiente y una vez frío, añadir nuestro huevo vegano. Una vez combinado, añadiremos nuestra mezcla líquida al recipiente con la mezcla seca.
Ahora toca amasar los ingredientes perfectamente, y si queremos añadir algún extra como pepitas de chocolate, trigo sarraceno tostado, coco rallado, etc...debemos hacerlo en este momento. (Yo he optado por unas pepitas de chocolate para añadir extra de sabor).
Una vez nuestra mezcla final está lista, cogemos una cucharada abundante de la masa y le damos forma con las manos, para después colocarla sobre nuestra superficie anti adherente para horno.
Horneamos a 180ºC durante aproximadamente 10-15 minutos. El tiempo puedo variar dependiendo del horno que utilizamos. Sabremos que están hechas cuando los bordes de las galletas queden firmes. Además, debemos tener en cuenta que una vez dejemos enfriar las galletas, ganarán firmeza.


¡Y eso es todo! Ahora podemos decorarlas o dejarlas tal cual están. ¿Lo importante es el sabor, no? Yo simplemente he añadido unas mini nubes veganas que encontré en el supermercado y tenía rondando por el armario. Por lo demás...listas para servir. Espero que os gusten, y si las preparáis, espero vuestras fotos y comentarios. 

¡Hasta pronto!



0 comentarios:

Escapada a París. ¿Dónde comer?

noviembre 07, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


¡Hola a todos! 

Ha pasado bastante tiempo desde la última entrada, lo sé, pero estoy de vuelta. Los que seguís mi cuenta de Instagram, donde estoy mucho más activo, sabréis que la semana pasada hice una escapada de un par de días a París, y me ha parecido una gran oportunidad para volver al blog y contaros un poco qué me ha parecido la ciudad en cuanto a sus opciones veganas.

Empezaré diciendo que en general, esperaba infinitamente más de una ciudad tan relevante como París. Pero sin duda está a la cola en lo que a opciones veganas se refiere (y especialmente en cuanto a sitios 100% veganos, que se pueden contar prácticamente con los dedos de una mano).

Al llegar a la ciudad y consultar HappyCow me encontré con que gran parte de los sitios figuraban como cerrados y la otra inmensa mayoría eran restaurantes con opciones vegetarianas, algunas de ellas modificables a veganas. Vamos, lo que puedes conseguir en cualquier parte del mundo con un poco de insistencia. Viviendo en una ciudad como Londres, donde la oferta vegana es masiva, esperaba algo más de la ciudad del amor, pero no ha sido así. Otro de los puntos negativos son los precios de la ciudad...para salir corriendo y no volver.

Ahora bien, no por los factores negativos voy a dejar de ver lo positivo que tiene París, ya que me ha parecido una ciudad maravillosa, y hambre precisamente no hemos pasado. ¿Su punto fuerte en cuanto a oferta vegana? ¡Lo dulce! 

Aquí va una pequeña selección de lo que hemos podido conocer en poco más de 48 horas.

Un Monde Vegan 
64 Rue Notre Dame de Nazareth, 75003 Paris, Francia

Siguiendo la línea de tiendas del tipo Veggie Room, Planeta Vegano, etc... nos encontramos con esta tienda/supermercado 100% vegano en pleno corazón de París. Teníamos la suerte de que estaba a un par de minutos de nuestro hotel y nos vino de lujo para comprar un par de cosas para tener a mano a modo de snack, para preparar unos bocadillos para el trayecto al aeropuerto y el vuelo de vuelta. Gran selección de todo tipo de productos y precios bastante razonables. Visita asegurada si no queréis hacer todas las comidas del día fuera.

Hank Burger
55 Rue des Archives, 75003 Paris, Francia


¡El sitio estrella de la ciudad! Habíamos oído hablar de Hank Burger muchas veces, y lo cierto es que se convirtió en nuestro sitio favorito (y aún con esas, hemos probado infinidad de hamburguesas muchísimo más ricas). 

Cuidado con ir a comer en horas puntas. El local es muy pequeño y la cola sale por la puerta entre pedidos para llevar, envíos a domicilio y gente buscando un hueco para comer en el mismo local. Bastante agobiante. Supongo que es lo que tiene ser el 'local de referencia' para gente vegana en París. Oferta bastante limitada, aunque precio razonable con etiqueta "100% vegan" suficiente para atraer a las masas, incluidos a nosotros, desesperados por encontrar un sitio donde comer tranquilos y con la seguridad de que no habría rastro de productos de origen animal en nuestro plato. 

Tienen 4 combinaciones de hamburguesas para elegir: mostaza y alfalfa, salsa barbacoa con pimiento, cilantro con nachos o salsa de tomate y orégano con aceitunas negras. Todas ellas vienen con la misma hamburguesa, simplemente se modifican los ingredientes que la acompañan.

Estuvimos dos veces en el local y probamos la de salsa barbacoa y pimiento, y la de tomate y aceitunas negras, ambas bastante ricas.

Las combinaciones de menú que ofrecen son básicamente dos: hamburguesa con patatas y bebida por 12€, o hamburguesa con patatas, bebida y postre por 14€ (1€ más si queréis que la bebida sea cerveza).

Hank Pizza
18 Rue des Gravilliers, 75003 Paris, Francia

A escasos 500m de Hank Burger, se encuentra otro de los locales 100% veganos de la ciudad, esta vez de los mismos dueños y de la misma cadena. No os lo recomiendo para nada. Infinitamente peor que su local de hamburguesas.

Ofertan 4 tipos diferentes de pizzas: crema de trufa y champiñones, queso vegano con tomate y orégano, berenjena con calabacín, alcachofa y tomate, y finalmente pizza hawaiana. 

El precio de las raciones es de 4€ y necesitarás al menos dos para quedarte lleno. 

Tienen todas las pizzas expuestas desde hace horas y todo lo que hacen es coger la ración del mostrador y calentarla un par de minutos. En nuestro caso, nos la sirvieron prácticamente fría, además de que nos resultó excesivamente aceitosa y "fuerte" de sabor, no en el buen sentido.

Salvo situación desesperada, cero recomendado.

Cloud Cakes
6 Rue Mandar, 75002 Paris, Francia


Ya era hora de llegar a la parte buena, ¿no?

Cloud Cakes es un café 100% vegano que empezó su andadura con un exitoso crowdfunding que les ha permitido abrir el local.

Buena selección de cafés, chocolates, croissants (¡el mejor que he probado en mi vida!), cupcakes y tartas. El local es bastante acogedor y no excesivamente caro para los precios que se barajan en la ciudad.

Los croissants se venden a 1,50€, las raciones de tarta a unos 4€ y los cupcakes van desde 1,50€ a 5€ dependiendo de su tamaño e ingredientes.

Merece la pena. Nosotros desayunamos un croissant cada uno y tarta de zanahoria (también buenísima). Nos gustaron tantísimo los croissants que pedimos los 4 que quedaban en la cesta para llevar y merendar esa misma tarde y desayunar al día siguiente.

¡No os los perdáis!

Brasserie 2eme Art
49 Rue Montmartre, 75002 Paris, Francia

¡Y llegamos a la parte más emocionante! Uno de los mejores desayunos de mi vida.

Nunca había probado gofres veganos, y mucho menos caseros. Una experiencia de otro mundo que mereció la pena cada céntimo. ¿El precio de lo que veis en la foto? 27€ los dos desayunos. No nos quedaba más remedio que disfrutarlo, y así fue.

En el mismo local también ofrecen una amplia carta, aunque tras el susto del desayuno, salimos corriendo para no volver jamás (o bueno, hasta que volvamos a París y recordemos sus gofres). Si queréis daros un pequeño capricho, por favor, ¡hacedles una visita! 

A modo de conclusión, aunque habréis percibido que en tema oferta vegana he vuelto bastante decepcionado, estoy seguro de que si habláis francés, os será más sencillo barajar opciones en sitios no veganos, pero desde mi experiencia personal, París no es una ciudad fácil. 

Poca oferta de locales 100% veganos, y los que hay...no todos son maravillosos. 

Por otro lado, iba con cierta esperanza de poder comunicarme en inglés a la hora de preguntar por ingredientes, oferta de productos y demás, pero me ha sido prácticamente imposible. ¡Saber francés será vuestra salvación!

Espero que este post o sirva más o menos de referencia o ayuda si planeáis visitar la ciudad en un futuro. Si sabéis de más sitios, no dudéis en añadirlos en los comentarios del post, ¡porque seguro que volveremos!



Muchas gracias y hasta pronto.

0 comentarios:

Receta express: Tofu marinado al horno

septiembre 05, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


¡Hola a todos!

Haciendo un repaso de las recetas que llevaba publicadas hasta ahora en el blog, acabo de darme cuenta de que simplemente había publicado cosas dulces, y ya va siendo hora de dar un giro y preparar algo diferente.

Como ya he comentado anteriormente, aunque me encanta cocinar y pasarme horas y horas probando cosas diferentes en la cocina, la idea que quiero transmitir con las recetas que publico en el blog es que ser vegano puede ser tan fácil y sencillo como tú lo quieras hacer, ¡y además muy rico! De ahí que publique recetas muy básicas que cualquiera pueda preparar en un rato libre.

Una pregunta que me han hecho muchas veces a través de Instagram (donde publico prácticamente a diario lo que como, ¡pasaros a verme por allí!), es cómo preparo el tofu. Y es que es cierto que cuando llegas a este mundo del veganismo y te encuentras cara a cara con un bloque de tofu, no sabes ni por dónde empezar.

Pues bien, aunque mi forma preferida de prepararlo es a modo de revuelto (dejadme un comentario si queréis que suba receta y lo haré encantado), hoy quiero compartir una forma algo diferente de prepararlo y que también da mucho juego si queréis tener una presentación bonita: tofu marinado al horno



¿Qué necesitamos?

- 1 bloque de tofu firme
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 2 cucharadas de sirope de arce
- 2 cucharadas de Sriracha 
- 1 cucharada de levadura nutricional
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 diente de ajo
- 1 cucharadita de semillas de sésamo
- 1 cucharada de panko 
- 1 pizca de sal

Prácticamente todos los ingredientes son modificables, simplemente os doy las medidas que uso yo y con esa idea en mente podéis jugar con las cantidades según vuestros gustos (por ejemplo, el sirope de arce puede sustituirse por sirope de ágave, la sriracha puede sustituirse por algún otro tipo de salsa picante o directamente omitirla si no os gusta, etc).

Preparación

Precalentamos el horno a 220ºC y entre tanto mezclamos en un recipiente todos los ingredientes (excepto el tofu). El diente de ajo también lo añadiremos a la mezcla líquida cortado en trocitos muy pequeños.

Por otro lado, cogemos nuestro bloque de tofu firme al que habremos extraído el líquido presionando firmemente durante unos segundos (no es necesario esforzarse demasiado, ya que al hacerse al horno perderá el exceso de agua) y lo cortamos en varias láminas del tamaño y grosor que queramos. Otra opción es hacerlo en daditos, aunque a mí me gusta más en forma de filete y me resulta más rápido y cómodo.

Finalmente, con un pincel de cocina bañaremos uno a uno nuestros filetes de tofu, asegurándonos de que queden bien empapados. Dependiendo de la cantidad que queráis preparar, tendréis que preparar más mezcla líquida. Para ello, simplemente podéis repetir el proceso doblando las cantidades o ajustando según vuestro gusto (¡nada mejor que ir mojando el dedo y probando, no os cortéis!)

Otra opción si no tenéis demasiada prisa es colocar el tofu en un recipiente y echar la mezcla por encima para que quede marinando y cogiendo sabor durante unas horas, aunque la receta express con el pincel funciona perfectamente.

Por último, colocaremos los filetes de tofu en nuestra bandeja para horno y cocinaremos 15 minutos por cada lado a 220ºC o hasta que veamos que están dorados y crujientes.

Y listo. Fácil, ¿verdad?

Contadme qué os ha parecido la receta y si queréis que siga compartiendo recetas express como esta o si os gustaría ver otras más elaboradas. ¡Soy todo oídos!

Nos leemos pronto.

0 comentarios:

La felicidad de las pequeñas cosas. Vuelta a un santuario animal.

agosto 16, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


"La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados." -Gandhi



Desde hace unas semanas llevo dándole vueltas a la cabeza a un tema que me inquieta profundamente. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en que somos los únicos responsables de nuestra propia felicidad?

Vivimos condicionados por cientos de factores externos que afectan el modo en que vivimos nuestras vidas y en cierto modo nos moldean poco a poco hasta que nos convertimos en uno más, en eso que quiere la sociedad que seamos.

A veces, como en la vida, el veganismo me ha hecho sentir que nado a contracorriente frente a una marea que no me deja avanzar. Que tira por los suelos mis ideales, mis pasiones y mis argumentos. Y no siempre es fácil permanecer impasible.

Siempre he sabido que mi mente y mi corazón están en el lugar adecuado, pero si algo he notado es que estaba perdiendo el interés en el mundo. Y no entendía lo fácil que podía ser cambiar ese estado mental. 

Atrae las cosas buenas que quieres en la vida, y llegarán a ti. Algo que me afectaba especialmente era mi relación con mis amistades de toda la vida. Hemos crecido juntos, hemos pasado por diferentes etapas en las que nos hemos acompañado y nos lo hemos pasado en grande (y aún lo hacemos), pero por unas circunstancias u otras, la vida nos ha llevado por terrenos opuestos, y a veces, debemos de entender que no siempre debemos aferrarnos a lo conocido. Y no hay nada malo en ello.

No tengas miedo de salir ahí fuera y crear nuevas amistades si eso es lo que necesitas. En ningún momento esto quiere decir que debas olvidarte de la gente que te ha acompañado toda tu vida, pero a veces, conocer a alguien con una pasión y un fin común...con un estilo de vida que encaja con tu yo presente, puede aportarte una infinidad de cosas nuevas que te hagan evolucionar y llegar a un nuevo punto en la vida en el que te sientas más que nunca. 

Últimamente mucha gente carga contra las redes sociales, y yo no puedo estar más que agradecido. Únete a grupos de Facebook, difunde tu mensaje en Instagram o sube vídeos a Youtube. Sin tapujos, comparte lo que llevas dentro, ayuda a los animales defendiendo tu mensaje de la mejor forma posible, y sin darte cuenta estarás atrayendo gente que pueda aportarte nuevas cosas en la vida. Gente con la que podrás conectar cara a cara y añadir a tu grupo de gente cercana. No decir adiós a tus viejas amistades no quiere decir que no puedas llenar tu vida con otras nuevas.



El motivo de esta pequeña reflexión viene dado por mi vuelta a un santuario animal el pasado sábado. Fue un día muy especial que me aportó justamente lo que necesitaba sentir. Que no estoy solo. Que ellos no están solos.

Rodearme de gente con personalidades tan dispares pero a su vez con un mismo fin, me hizo entender que al menos, en este punto de mi vida, es lo que necesito atraer para ser plenamente feliz. 

Encontrar ese rincón en el que exista ese entendimiento, esa complicidad, donde nadie te juzgue por querer intentar cambiar el mundo, sino que comparta tus mismas ganas. 


Y por supuesto ellos, los animales. Volver a mirarles a los ojos y conectar cara a cara te hace entender que no hay nada ni nadie que pueda tirar por los suelos algo tan sencillo y bonito como la compasión.

Si alguna vez te has sentido así, sal ahí fuera y encuentra tu lugar en el mundo.
Es posible.








0 comentarios:

Cosas que me hubiese gustado saber antes de hacerme vegano

julio 27, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


Cada uno de nosotros vive su camino hacia el veganismo de formas totalmente diferentes, y de algún modo eso es lo que convierte este viaje en algo tan especial. Aún así, creo que aunque hay infinidad de información online, la mayor parte es en inglés (lo que no la hace tan accesible o cómoda para todo el mundo) o se centra en el punto de vista nutricional. Todo esto es maravilloso y de infinita utilidad, pero a la hora de la verdad, cuando inicié mi andanza por este mundo me hubiese gustado tener una conversación de tú a tú con alguien que estuviese pasando por lo mismo que yo y pudiese disipar de algún modo todas esas preguntas (a veces estúpidas) que se me pasaban por aquel entonces por la cabeza.



Estás evolucionando

Nadie nace aprendido, y desde luego, deberíamos de hacer todo lo que esté en nuestras manos por seguir asentando nuestros cimientos, sea en el terreno que sea. Piensa en tu cambio de estilo de vida como una evolución. Un recorrido a largo plazo en el que no eres mejor ni peor por no saber lo que estás haciendo. Aún recuerdo cuando me fui a la universidad y prácticamente no sabía freír un huevo. ¡Imaginaros el follón cuando tras perfeccionar mi táctica me planteo que los huevos no van a formar parte de mi vida nunca más! Vas a tener que formarte de nuevo, y eso requiere su tiempo. 

Descubrir nuevos productos, cómo cocinarlos y darles el toque personal lleva su tiempo, pero con ganas todo llega. No tengas miedo a cometer errores, porque así es cómo vas a aprender. Déjate llevar por tu evolución personal.

Vas a hartarte de escuchar bromas estúpidas

Cuanto antes lo asimiles, mejor. Y desgraciadamente no hay nada que puedas hacer al respecto.

He intentando ignorarlas, dar mis argumentos, me he enfadado, he querido gritar, he planeado venganzas terribles y malignas en mi cabeza...pero de nada sirve. Y no quiere decir que esas personas sean mala gente...simplemente somos los "raros". No nos entienden y ante la incomodidad de lo desconocido es más fácil burlarse que pararse a pensar en el porqué de las cosas. 

¿Mi experiencia personal? Cuando he aprendido a mantenerme con calma y no entrar en el juego, las bromas se han ido acabando. Si ya no consiguen enfadarte, se acaba la diversión. Tenlo en cuenta antes de desesperarte.

Sí, vas a echar de menos el queso

Pero no te preocupes, solo por un tiempo. Y lo dice alguien que desde bien pequeño se comía bocadillos de queso cabrales para merendar. Era mi pasión. Hay quien dice que el queso tiene el mismo poder adictivo que algunas drogas, y sinceramente, me lo creo. Lo que yo viví fue una desintoxicación en estado puro (y de las gordas, ¡cómo sufría cada vez que lo olía!). Pero con el tiempo se pasa, os lo prometo. Además hay opciones veganas bastante ricas que dan el pego especialmente para cocinar con ellas en pasta, pizza y demás. ¡Sobreviviréis!

No vas a morir de un déficit de proteina

¡Pero vamos a ver! ¿De verdad conocéis a alguien que haya muerto por un déficit proteico? 

Leyendas urbanas. Antes de hacerme vegano mi forma de alimentación era horrible y absolutamente nadie me dijo nunca nada o se preocupó por mis analíticas o mi salud (y eso que me alimentaba a base de comida basura sin ningún valor nutricional); y de pronto, cuando tomas una decisión ética que repercute en tu forma de alimentación, vas a morir de un déficit proteico. No señores, no se preocupen. La proteína es fácilmente encontrable en el reino vegetal y siempre y cuando llevéis una alimentación equilibrada, no tendréis el más mínimo problema. 

¡Cuidadito con la B12! Si queréis informaros más sobre el lado nutricional del veganismo de la mano de una persona realmente cualificada para ello, os recomiendo encarecidamente el libro "Vegetarianos con ciencia" de Lucía Martínez Argüelles.

¡Pero ser vegano es carísimooooo!

Pues mirad, no os voy a engañar. Yo me he gastado un dineral en mis primeros meses como vegano, y eso es una verdad como una catedral de grande. Pero el único culpable he sido yo mismo, porque ser vegano es barato, y mucho.

Al principio de mi andanza no sabía cómo alimentarme y todo lo que quería era comprar productos que sustituyesen a lo ya conocido. Nuggets veganos, queso vegano, salchichas veganas, embutido vegano, y un largo etcétera. ¿Pero sabéis qué? Esa no es una alimentación real. Cuando comencé a llenar mis platos de verduras, legumbres y fruta, el precio de mi compra semanal disminuyó drásticamente. ¡Son las comidas más baratas y accesibles del planeta!

Olvídate de buscar sustitutos para la carne en cada una de tus comidas, se convertirán en una adicción más, y te arruinarás. Eso no quiere decir que no las consumas, pero si realmente tu motivo para no lanzarte de lleno al veganismo es el lado económico, no hay más excusas. 

Resérvalos para algún que otro capricho intermitente una o dos veces por semana y aún así tu cartera saldrá ganando. ¡Además los disfrutarás más que si los comes a diario!

Cambiarás la vida de algunas personas 

Y la de otras no. Pero siempre te quedará el principal consuelo, habrás salvado la vida de una infinidad de seres inocentes que no merecen terminar en nuestros platos.

Como comentaba en otro de los puntos, soportarás muchas burlas, pero también encontrarás gente dispuesta a escucharte. Cuando la gente te vea feliz y orgulloso de tu estilo de vida, sentirá curiosidad y en algunos casos, incluso admiración. ¡Aprovecha esos momentos!

No siempre triunfarás, pero desde mi experiencia personal he conseguido que mi entorno más cercano haya dicho adiós en gran parte a los productos animales (mi novia es vegana y mis padres vegetarianos). Además, he recibido mensajes de gente a través de redes sociales pidiéndome consejos sobre cómo dar el paso (simplemente gracias a cosas tan sencillas como publicaciones compartidas a través de Facebook), y me consta que algunos de ellos lo han dado. Puedes tocar muchas vidas.

Da igual que intentes restarle importancia, no funcionará

Bajo ningún concepto estoy diciendo que debamos de sentirnos incómodos o debamos ocultar que somos veganos, pero sí es cierto que no siempre tenemos ganas de gritar a los cuatro vientos lo orgullosos que estamos de nuestro estilo de vida, porque sabemos que acarreará una serie de interrogatorios y bromas varias que no siempre nos apetece afrontar. Bien...lamento decirte que no solemos tener escapatoria. 

Muchas serán las ocasiones en las que te rodees de un nuevo grupo de gente, ya sea tomándote una caña con unos amigos o en tu primer día de trabajo, y llegue alguien a ofrecerte una tapita con la caña o un café con leche en la reunión de trabajo. 

Mientras todo el mundo acepta, tú muy discreta y agradecidamente continúas rechazando, hasta que alguien se percata. ¡Pero bueno, come algo! Anda, toma ven, no seas tímido, que te pongo un café. Y tú ahí sigues, aferrándote a tu último intento de escapatoria con un no, no, gracias, de verdad, no me apetece. Pero nada, allá va dispuesta a traerte el café con la mejor de sus intenciones y una sonrisa. Y tienes que decirlo. Acostúmbrate a ello, porque esa situación será una constante en tu vida (incluso al final hasta le cojas el gustillo a tus pequeñas charlas explicativas). ¡Ánimo!

¡Sí, vas a poder salir a cenar fuera!

Estoy seguro de que esta es la parte que más preocupa a la mayoría del universo. Yo también he estado allí, especialmente cuando me planteaba dar el salto de vegetariano a vegano. Uffff...es que, ¿qué como el sábado cuando salgamos a cenar? Al menos la lasaña vegetal o la pizza cuatro quesos estaba siempre a mano.

Pues bien, aquí depende mucho del lugar donde vivas, no te voy a engañar. Si tienes la suerte de vivir en ciudades vegan-friendly estás de suerte y lo tienes todo hecho. Pero si no, no te quedará otra que buscarte la vida. Sea como sea, incluso en el sitio más remoto, nunca me he quedado sin comer. A veces ha tenido que ser una ensalada, otras veces unas patatas fritas con pimientos y champiñones o una parrillada de verduras. Y otras veces me he dado verdaderos festines.

Está en tu mano. Si sabes que vas a ser el exiliado de la mesa, trata de tomar la iniciativa y busca sitios que tengan una carta amplia en la que veas fácil quitar algún que otro ingrediente del plato para veganizarlo. Tampoco tengas miedo a pedir o preguntar, siempre suele dar resultado. Contacta con ellos de antemano y reserva mesa explicando lo que comes y lo que no comes y pregunta si pueden prepararte algo. Pasados los primeros apurones, es más fácil de lo que parece y encontrarás tus sitios favoritos para seguir disfrutando de salir a comer o cenar fuera de casa.

Vas a ser feliz

Por muchos baches que encuentres en el camino, no me cansaré de decir que el veganismo es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Me ha tocado en diferentes aspectos y me ha hecho mejor persona. Siempre recuerda que más que por ti, mueves este cambio dentro de ti por las víctimas, por los sin voz, por todos esos seres inocentes a los que tanto daño hacemos. Frente a eso, siempre pesará lo bueno.

PUEDES HACERLO. SÉ EL CAMBIO.



Crédito ilustración: Vegansidesick

0 comentarios:

¡Receta express! Galletas veganas sanas con 2 ingredientes

julio 15, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


¡Hola a todos! Aquí estoy de vuelta con una "receta" de las que a mí me gustan. Y digo lo de receta entre comillas, porque realmente no tiene ninguna complicación, pero desde que la he descubierto preparo estas galletas sanas y rápidas prácticamente todas las semanas para el desayuno o la merienda. ¿Nos ponemos a ello?

Ingredientes (receta básica)

2 tazas de avena
2 plátanos grandes y muy maduros




Todo lo que debemos hacer es precalentar el horno a 180ºC mientras preparamos nuestra mezcla. 

En primer lugar, debemos de coger los plátanos y machacarlos con un tenedor hasta que queden como una papilla. Después, añadiremos las 2 tazas de avena y mezclamos con las manos hasta que quede una masa manejable y pegajosa. ¿Fácil, a que sí?

Con la avena tenemos dos opciones. Podemos usar los copos enteros o podemos pasarla por la batidora hasta obtener harina. Personalmente, a mí me gusta dejar los copos enteros, ya que doran mejor y le dan un toque crujiente a las galletas (otro truco para que queden más crujientes es añadir trigo sarraceno tostado a la mezcla).

Ahora debemos de hacer bolitas con la masa y colocarlas sobre una bandeja con papel de horno, aplastándolas con la mano para darles forma de galleta.

Horneamos durante 15-20 minutos a 180ºC o hasta que notemos que la superficie y los bordes empiezan a quedar crujientes. 

Lo ideal es retirar la bandeja del horno y dejar que las galletas enfríen antes de pasarlas a un plato, ya que recién horneadas tienen una textura bastante blanda y pueden romperse.

¡Eso es todo!

Ahora que sabéis cómo preparar la versión básica, una infinidad de diferentes galletas se encuentran ante vuestros ojos. Podéis añadir esencia de vainilla, cacao en polvo, canela, coco rallado, o como podéis ver en la foto, yo he añadido pepitas de cacao. Otras opciones son añadir distintos tipos de frutos secos a la mezcla, que le darán un toque riquísimo.

Ya no hay excusa para no preparar un desayuno o merienda casero y sanote. ¡Espero que os gusten, y si probáis esta receta express no os olvidéis de etiquetarme en vuestras fotos de Instagram para que las vea!

Feliz día. Nos leemos pronto.

0 comentarios:

Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida

julio 07, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida y por qué tú también debes hacerlo.



Fue hace aproximadamente 2 años, cuando en mis primeros pasos en el camino del veganismo empecé a extender mi mentalidad más allá de los límites de la comida. Al principio todo parecía centrarse en qué ponía en mi plato y no en quién formaba parte de él.

Fue una lucha interna entre corazón y razón en la que seguía sin entender plenamente que lo que estaba haciendo, no lo estaba haciendo por mí, lo estaba haciendo por ellos.

Empecé a interesarme por conocer a los animales como seres individuales. Quería conectar con ellos. Verles cara a cara. Cruzar miradas y compartir emociones. 

Por supuesto, mi interés primordial residía en los animales de granja. Aquellos que había convertido en víctimas durante la mayor parte de mi vida. Yo había formado parte de su dolor.

Tras unas semanas de búsqueda, de idas y venidas, finalmente encontré un santuario animal relativamente cerca de donde estaba viviendo por aquel entonces (Kent, Inglaterra) y así es como di con FRIEND Animal Rescue, un pequeño lugar que nació en 1994 y que se ha mantenido gracias al amor de un matrimonio que había dejado todo lo que tenían para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de animales rescatados o abandonados. Tristemente, Marion, la fundadora del santuario, falleció el pasado enero y es ahora Mark quien se hace cargo del santuario con la ayuda del voluntariado y pequeñas donaciones que llegan desde varios rincones de Inglaterra y otras partes del mundo.

Aún recuerdo el día como si fuera hoy. Estaba nervioso e ilusionado, como un niño en la noche de Reyes. Había tenido contacto con animales de granja en numerosas ocasiones, pero después de unos cuantos años, era la primera vez que iba a reencontrarme con ellos cara a cara, queriendo perdonarme y queriendo volver a conectar con mis valores originales, esos que tenemos al nacer antes de que la sociedad y el entorno nos manipulen. Esos en los que reside el amor y el respeto por nuestros iguales. Todos tenemos el mismo derecho a vivir.

Echo la vista atrás y realmente creo que ha sido uno de los días más felices de mi vida. Por primera vez pude compartir todas mis emociones con gente que me entendía y que sabía exactamente cómo me sentía. Puede abrazar y mirar a los ojos a todos y cada uno de los animales que se acercaban a saludarme. Y me llenaron de paz.

Por primera vez aquel día, dejaron de importarme todas las preguntas, todas las críticas, todo el daño causado en el pasado. Todo era más complejo que un yo, yo, yo, yo...aquello era por ellos. Y no hay nada ni nadie que pueda restarle valor a una vida tan inocente y pura. 

Espero que esta pequeña historia os ayude a entender un poco más el porqué creo que visitar un santuario animal puede sanar a mucha gente y salvar muchas vidas. Ojalá que os regaléis esta experiencia y esta oportunidad de volver a entenderos, de volver a conectar con vuestros valores auténticos. Desde luego, yo no tardaré en repetir.

Siempre podemos hacerlo mejor.












0 comentarios:

Brownies de chocolate y...¿espinaca?

junio 22, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments

Que nadie tiene que sentirse mal por dejarse llevar y entregarse a unos brownies de chocolate caseros recién hechos está más que claro. Pero... ¿y si a esa combinación le añadimos un toque de verde? 

Es una receta que he preparado ya unas cuantas veces y nunca falla. Es fácil, sana, sencilla y se prepara rapidísimo. Además, es idónea para camuflar algo de verde entre tanto dulzor y que los no-fans de la verdura (como por ejemplo, muchos niños) la coman sin darse cuenta. ¡Allá vamos!

Ingredientes

100 g de espinacas
200 ml de leche vegetal (vuestra preferida, yo suelo usar de almendra)
250 g de azúcar integral o de coco
2 cucharadas de aceite de coco
175 g de harina integral
70 g de cacao orgánico en polvo
1 cucharadita de levadura en polvo
1/2 cucharadita de sal
85 g de pepitas de cacao

Tanto el azúcar, como el aceite o la harina, pueden sustituirse por las opciones normales. No tienen por qué ser de coco o integrales, simplemente especifico los ingredientes que a mí me gusta usar para hacer una versión más saludable.




¡Manos a la obra!

Ponemos a precalentar el horno a 180º y con ayuda de un spray de aceite (o un chorrito y nuestras manos) engrasamos un poco un molde no muy alto de tartas o bizcochos (dependiendo del grosor que queramos obtener).

Con ayuda de la batidora, mezclamos la leche vegetal con la espinaca hasta conseguir una mezcla suave y sin grumos y la añadimos a un recipiente junto con el azúcar y el aceite de coco previamente derretido. Mezclamos.

En otro recipiente, mezclamos la harina tamizada, el cacao en polvo, sal y levadura e incorporamos al recipiente con la mezcla líquida. Mezclamos hasta conseguir una masa densa, y en este momento incorporaremos a la mezcla las pepitas de cacao (o si lo preferís, podéis añadir nueces, uvas pasas...¡al gusto!)

Finalmente, una vez mezclado, echamos la mezcla en el molde para horno y horneamos durante 35 minutos a 180º. Para comprobar que está listo, pincharemos en el centro con un cuchillo o tenedor y comprobaremos que sale limpio. Una vez que esté dorado a nuestro gusto, retiramos del horno y dejamos enfriar. Es ahora cuando podremos cortar la masa en unos cuantos brownies y ya estará listo para compartir con nuestros amigos.

¡Disfrutad!

0 comentarios:

Comer vegano en Madrid

junio 15, 2016 Mi vida en color verde 1 Comments


Como ya he contado en otras ocasiones, llevo casi 3 años viviendo en Inglaterra y sin duda, ser vegano en tierras inglesas es muy, pero que muy fácil. En una proporción más discreta, el veganismo ha ido creciendo en España año tras año, cosa que he ido notando a medida que visitaba mi tierra, Asturias, cada pocos meses, aunque sabía que ciudades como Madrid o Barcelona eclipsarían en gran medida el resto de opciones que tenemos en España. Y así ha sido.

La semana pasada mi chica y yo aprovechamos nuestra vuelta a casa durante 3 semanas para hacer una escapada a tierras madrileñas en busca de sol, calor y comida rica. Y una vez más, Madrid no ha defraudado.

Son tantos los sitios veganos o con opciones veganas en su menú, que era absolutamente imposible conocerlos todos, así que con ayuda del Señor Google y mucha paciencia, seleccionamos los sitios que más nos apetecía visitar. No creo en el exceso de información, así que ¿por qué no compartir mis experiencias y unas cuantas fotos para saber lo que esperar de cada sitio? ¡Ahí va!. Espero que lo disfrutéis y que si algún día estáis de paso por la capital española, esta pequeña muestra os haga la toma de decisiones un poco más fácil.

Shishang
Concepción Arenal, 3
Habíamos oído hablar muy bien de este sitio, cuyo servicio estrella es el Buffet Libre por 8'95€ durante las comidas (9'95€ fines de semana y 9'50€ si queréis ir a cenar). Además del buffet, cuentan con menú diario que oscila entre los 6 y los 8 euros, aunque sinceramente, dado el precio y la variedad del buffet, no compensa. ¡Dejaros llevar! Lo más sorprendente del Shishang es su selección de carnes vegetales, que imitan pato, ternera, pollo en diferentes versiones (como pollo empanado al limón), además de gran variedad de arroces, noodles, ensaladas, sushi vegano...todo lo necesario para salir rodando. Su punto débil son los postres. La mayoría son vegetarianos, y las dos opciones que tenían veganas (eso sí, perfectamente indicadas) no estaban nada ricas. Sea como sea, teníamos hambre, nos apetecía dejarnos llevar y perder el sentido comiendo, y fue lo que hicimos. No es un sitio al que iría todas las semanas, ya que tantísima carne vegetal y salsas llenas de aceite no me sientan especialmente bien, pero sin duda merece que de cuando en cuando nos entreguemos a su buffet y perdamos el sentido.


Loving Hut
Calle de los Reyes, 11
¡Lo que nos íbamos a perder! Loving Hut es una cadena de restaurantes 100% vegetarianos conocida a nivel mundial. Nos topamos con sus locales en California el año pasado, y hace muy poco en la visita que hicimos a Brighton para el Vegfest 2016 (hablo en plural, ya que básicamente mi chica siempre está a mi lado dispuesta a entregarse a la comida rica). ¿Sinceramente? Llegamos al Loving Hut de Madrid porque otro local que estábamos buscando (Ay mi madre! en la Calle de la Palma, 41) estaba cerrado. Habíamos quedado a comer con una amiga que no sigue nuestro estilo de vida, así que habíamos oído hablar de ese local en el que tienen una buena selección de pizzas y bocadillos veganos (ya sabéis, tomad nota también). El caso es que estaba cerrado, y por proximidad Loving Hut era el sitio más cercano, así que allá fuimos. La experiencia previa que habíamos tenido en Inglaterra se resumía en: rico, caro, escaso. No estábamos especialmente emocionados. ¡Pero menudo sorpresón! Aunque tienen menú del día, nos dejamos llevar por la emoción y decidimos probar muchísimas cosas de la carta. Como entrante compartimos unas croquetas de champiñones y cebolla, unos rollitos del chef con salsa de ajo y un trozo de empanada de soja texturizada con verduras (muy rica, aunque con la masa bastante blandengue, su único fallo).


Justo después pasamos a los platos principales. Éramos 3 para comer así que compartir 3 entrantes y 3 platos principales era lo justo, ¿no?. Fue aquí donde tocamos el cielo. El arroz Delicias 7 mares está increíble. La mezcla de sabores es una gozada, especialmente por los trocitos de alga (de la que no soy especialmente fan) que camuflados entre el arroz y resto de verduras, le dan un toque a pescado digno de probar. A continuación llegaron los fideos fritos con verdura y carne vegetal. La pintaza que tienen en la foto lo dice todo. Quiero más y los quiero ahora. Como último plato (y el más decepcionante) llegaron los nuggets de "pollo". Resulta que nos esperábamos algo parecido a unos nuggets tal y como los conocemos, pero no era así. Además venían servidos con piña caliente (que todos detestábamos). Aunque estaban ricos, no fue el mayor de nuestros aciertos.


Como traca final (sí, comemos bien y en cantidad, ¿vale?) decidimos compartir un postre. Porque sí, porque estaba todo muy rico y había que probarlo todo. Mi máxima decepción fue la siguiente: punto número 1, no soy una persona de dulce. Salado forever; punto número 2: en la carta aparecía tarta de queso y tarta de zanahoria (los únicos postres por los que pierdo el sentido). Finalmente resultó que estaban agotadas y tan solo tenían esta tarta de chocolate, que si bien estaba rica, yo no pude darle más que un par de mordiscos. Pero ¡eh!, no me hagáis mucho caso, que yo no soy de postres. Una gran comida, 2 botellas de agua fría y 2 cafés con leche de avena después, pagamos un total de unos 60 euros (20 por persona), precio más que razonable para lo bien que habíamos comido y lo generosos que eran los platos (¡nada que ver con sus locales de Inglaterra!). Quedamos tan sumamente contentos que la noche posterior pedimos otros fideos chinos y el arroz a domicilio.


B13
Calle de la Ballesta, 13
Bueno, vamos a ponernos serios. El arroz, las ensaladas y las verduritas al vapor están muy bien...pero de vez en cuando nos apetece indigestarnos a base de marranadas. ¡Y estáis de suerte, porque conocemos el sitio perfecto para ello! Un par de Estrella Galicia, una tapita de humus casero, unas croquetas de setas y ajos, mini san jacobos, patatas bravas, y... ¿espera? ¿qué es eso? Sí, ahí estaba. Mirándome fijamente a los ojos. Una tortilla de patata (vegana, claro) tan grande como la rueda de un camión. Resulta que la tortilla del B13 era famosa a nivel universal y yo sin saberlo. ¡La madre que los parió! Se merece su fama y más. Lo que más me ha dolido es que yo era feliz con mi tortilla vegana. Creía que estaba riquísima y era realista. Y todo era una mentira. Pincho de tortilla para merendar, pincho de tortilla para desayunar, pincho de tortilla para llevar por favor, que lo voy a desayunar mañana en el apartamento. Así pasaron mis días. Realmente espectacular... Cierto es que una de las veces estaba bastante sosa (cosas que pasan), pero con un poco de veganesa aquello se convirtió nuevamente en un manjar recién llegado del cielo. Debéis probarlo, en serio. Os hará mejores personas.



Viva Burger
Costanilla de San Andrés, 16
Qué difícil. Era nuestro último día y había que decidir qué nos apetecía comer y lo más importante...dónde. Habíamos oído hablar muy bien de Viva Burger, pero no teníamos claro que tras las repetidas indigestiones de los últimos días, sentarnos a comer una hamburguesa fuese la más acertada de las decisiones. Pero una cosa llevo a la otra, y unas cañas y un paseo por La Latina más tarde, allí aparecimos. ¡Y menos mal que fuimos!. No es la opción más barata, pero tiene una carta muy amplia, menú diario y precios razonables. Aproximadamente el precio por hamburguesa (en carta) suma unos 13 euros y vienen acompañadas de patatas. La bebida no va incluída, así que estimad unos 15-20€ por persona si queréis comer de carta. Si vuestra opción se centra más en menú del día, por unos 12 euros podéis comer menú completo que también incluye hamburguesa (obviamente, no de las mismas dimensiones que las de la carta).


Yo opté por la Burger Chingona (con aguacate y pico de gallo) y mi chica por la Burger Queen (con queso vegano curado, tomate asado y cebolla caramelizada). Sinceramente, ambas estaban espectaculares y preparadas con muuuucho mimo. ¡Yo os recomiendo la mía! ¡Aguacate al poder! 


Heladería Giuseppe Ricci
Calle de las Huertas, 9
Después de un paseo y bajar la hamburguesa del Viva Burger, el cuerpo nos pedía algo fresco, así que inicié mi búsqueda online tratando de encontrar helados caseros veganos por el centro de Madrid. Tras un paseo no demasiado largo, llegamos a la Heladería Giuseppe Ricci. Resulta que normalmente tienen anunciados un par de helados (nata y chocolate) como helados veganos, ya que están hechos con leche de soja, pero una vez allí y hablando con ellos, nos especificaron que prácticamente el 90% de sus helados están simplemente hechos a base de fruta natural y azúcar, cero lácteos. Además, tienen opciones sin azúcar, como el helado de avellana que probamos, que estaba espectacular. Conocen su público y saben de lo que hablan, cosa que siempre es de agradecer, así que si os apetece algo fresco, pasaros por allí y no dudéis en preguntarles cuáles son sus opciones veganas. ¡Tendréis varias para elegir!


Y con esto, tristemente se acabó nuestra ruta gastronómica por Madrid. Aún tenemos muchísimos sitios pendientes, pero espero que esta pequeña selección de lo que yo he conocido os ayude un poco cuando visitéis la capital española. Nosotros volveremos.

No dudéis en comentar cuáles son vuestros sitios favoritos y prometo seguir haciendo posts como estos cada vez que visite diferentes ciudades españolas.

¿Os interesaría un post sobre los mejores restaurantes veganos en Londres o Inglaterra a nivel general?

¡Hasta pronto!

1 comentarios:

El vegano perfecto

junio 13, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


La Real Academia Española define el veganismo como una actitud consistente en rechazar alimentos o artículos de consumo de origen animal. Pero, ¿realmente hasta qué punto es verídica esta definición? ¿Es una dieta, una moda, una filosofía o un estilo de vida?

Es difícil afrontar este tema y sentarme a escribir sobre ello cuando ni tan siquiera dentro de la comunidad vegana existe en ocasiones un punto en común a la hora de definirnos. Para mí, el veganismo es un estilo de vida basado en la compasión y en el respeto hacia todos los seres con los que convivimos en este planeta, en el que por supuesto tenemos como eje el mundo animal, los sin voz. No creo que los animales sean más o menos importantes que los humanos, pero sí creo que son los seres más explotados e indefensos de este mundo, y merecen que dejemos de hacerles esto. A fin de cuentas, ¿quién más que nosotros va a poder alzar la voz por ellos?

Me gusta entender el veganismo como un estilo de vida (y no como un movimiento político, dieta, religión, secta o mundo imaginario idílico), porque día a día como ser humano tengo que tomar una y otra vez decisiones conscientes sobre lo que me voy a llevar a la boca, la ropa con la que voy a vestirme esa mañana o en infinidad de ocasiones el tipo de evento al que vamos a acudir. Creo que con nuestras acciones y con nuestro dinero movemos masas. Somos nosotros los que al pagar un producto en un supermercado o en una tienda de ropa generamos una demanda. Si esa demanda no existe, ese producto terminará por desaparecer, o en el peor de los casos, limitará su producción.

No me parece justo definir el veganismo como una dieta. Es frío, y es falso (¡Tú no eres vegano, lo que eres es vegetariano y da gracias, mala gente!). En una dieta no hay empatía, no hay sentimiento, no hay rabia o pasión. La confusión con respecto a este tema no viene más allá de la simple realidad de que somos seres sociales, nos gusta comer y cenar fuera en la medida de lo posible, y además la comida juega un papel importantísimo en nuestro día a día, y es ahí donde más nos exponemos, donde más llamamos la atención. A nadie le preocupa si tu ropa lleva lana o algodón, pero si te sientas a compartir una comida y preguntas al camarero delante de tus compañeros de mesa si determinado plato lleva leche o huevos, estás llamando la atención. Eres raro.

Debatiendo sobre este tema hace unos meses, tuve un gran reproche por parte de gente de esta comunidad. Yo no era suficientemente vegano. Daba igual la cantidad de años que llevase sin consumir alimentos de origen animal, sin vestir pieles, sin financiar el maltrato de seres indefensos, colaborando con organizaciones o intentando cambiar poco a poco a los que tenía a mi alrededor con mi ejemplo. Había llamado al veganismo un estilo de vida. Y merecía arder por ello. Para algunos, el veganismo es un movimiento político en el que el especismo es su máximo problema. Sinceramente, no entendía este aspecto del término, ni entendía qué había de malo en preocuparme por dónde iba a salir a cenar ese sábado. Ahora, visto desde otro tipo de perspectiva, aunque soy consciente de la gravedad del especismo, no conseguía sentirme cómodo debatiendo con ellos. ¿Por qué tanta rabia?

Creo que si realmente pretendemos cambiar el mundo, debemos de hacerlo siempre desde la empatía, la paciencia, el respeto. Trabajar todas estas cualidades personales para proyectarlas en la gente que nos rodea forma parte de mi vida, de mi yo. De ahí que entienda el veganismo como un estilo de vida.

Tú puedes verlo como una dieta.
Tú puedes verlo como un movimiento político.
Tú puedes verlo como una amenaza.
Tú puedes verlo como el futuro.
Nadie tiene la razón absoluta 

Esto del veganismo es un camino muy largo y muy bonito que se empieza para no mirar atrás. En el que se puede tropezar y en el que aún con la mejor de las intenciones se pueden cometer errores. Centrémonos en lo que nos hace iguales. 

Tú, que aún comes carne y estás pensando en reducir su consumo (¡Ánimo, tú puedes!). 
Tú, que te has hecho vegetariano y estás siendo juzgado por no estar haciendo lo suficiente (¡Ánimo, tú puedes!)
Tú, que acabas de hacerte vegano y has "pecado" un par de veces (¡Ánimo, tú puedes!)

El cambio está dentro de nosotros.
No existe el vegano perfecto. 

No sé a vosotros, pero a mí siempre me han funcionado más las palmaditas en la espalda que los empujones hacia atrás y las zancadillas.

Por pensar en las víctimas, en los sin voz, por mover algo dentro de ti en la dirección correcta, ya lo estás haciendo bien.

Todo llega. 



0 comentarios:

Tortitas de plátano sanas, fáciles y rápidas

mayo 25, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments




A ninguno nos amarga un dulce, así que como no podía ser de otra forma, no podía estrenar el recetario del blog de otra forma que compartiendo una de mis recetas favoritas para alegrar los desayunos y meriendas. ¿Nos ponemos a ello?


Ingredientes

1 cucharada de linaza o chía (mezclada con 3 cucharadas de agua)
1 taza de harina integral
Media taza de avena
2 cucharaditas y media de levadura en polvo
1 taza de leche vegetal
1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
2 ó 3 plátanos maduros (dependiendo del tamaño)
Una pizca de sal

Manos a la obra

En un recipiente, mezclamos la linaza o la chía con 3 cucharadas de agua tibia y dejamos reposar durante 5-10 minutos. 

Mientras tanto, prepararemos nuestro recipiente seco, en el que tamizaremos la harina e incorporaremos la avena, sal y levadura.

Para nuestro paso final añadiremos la leche, el extracto de vainilla y la mezcla de linaza o chía al vaso de la batidora e incorporamos los plátanos (normalmente yo utilizo 2 plátanos grandes). Una vez bien batido, iremos incorporando la mezcla de nuestro recipiente seco poco a poco hasta conseguir una mezcla final homogénea y manejable.

Cocinarlas es muy sencillo siempre y cuando tengáis una sartén antiadherente. En mi caso, intento reducir al máximo el uso de aceites, pero si vuestra sartén no se porta demasiado bien, siempre podéis untar una pequeña cantidad de aceite entre tortita y tortita para evitar que se peguen (hace no mucho, me he hecho con un aceite de coco en spray que funciona de maravilla para este tipo de cosas. ¡Muy recomendado!). Añadimos una cantidad de masa al gusto dependiendo del grosor que queráis conseguir. Tened en cuenta que las tortitas engordarán un poco al cocinarse. 

Las dejaremos a fuego bajo/medio hasta que la superficie se llene de burbujitas y ya estarán listas para darles la vuelta. Doramos por el lado contrario y…¡tortitas listas!

Como topping podéis optar por lo que más os guste. Fruta, pepitas de cacao, coco rallado, nueces, sirope de ágave o arce…las opciones son infinitas. También una vez que dominéis la receta básica, podéis incorporar más ingredientes a la propia mezcla y preparar tortitas rellenas con vuestros ingredientes favoritos... 

¡Y a disfrutar!



0 comentarios: