Cosas que me hubiese gustado saber antes de hacerme vegano

julio 27, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


Cada uno de nosotros vive su camino hacia el veganismo de formas totalmente diferentes, y de algún modo eso es lo que convierte este viaje en algo tan especial. Aún así, creo que aunque hay infinidad de información online, la mayor parte es en inglés (lo que no la hace tan accesible o cómoda para todo el mundo) o se centra en el punto de vista nutricional. Todo esto es maravilloso y de infinita utilidad, pero a la hora de la verdad, cuando inicié mi andanza por este mundo me hubiese gustado tener una conversación de tú a tú con alguien que estuviese pasando por lo mismo que yo y pudiese disipar de algún modo todas esas preguntas (a veces estúpidas) que se me pasaban por aquel entonces por la cabeza.



Estás evolucionando

Nadie nace aprendido, y desde luego, deberíamos de hacer todo lo que esté en nuestras manos por seguir asentando nuestros cimientos, sea en el terreno que sea. Piensa en tu cambio de estilo de vida como una evolución. Un recorrido a largo plazo en el que no eres mejor ni peor por no saber lo que estás haciendo. Aún recuerdo cuando me fui a la universidad y prácticamente no sabía freír un huevo. ¡Imaginaros el follón cuando tras perfeccionar mi táctica me planteo que los huevos no van a formar parte de mi vida nunca más! Vas a tener que formarte de nuevo, y eso requiere su tiempo. 

Descubrir nuevos productos, cómo cocinarlos y darles el toque personal lleva su tiempo, pero con ganas todo llega. No tengas miedo a cometer errores, porque así es cómo vas a aprender. Déjate llevar por tu evolución personal.

Vas a hartarte de escuchar bromas estúpidas

Cuanto antes lo asimiles, mejor. Y desgraciadamente no hay nada que puedas hacer al respecto.

He intentando ignorarlas, dar mis argumentos, me he enfadado, he querido gritar, he planeado venganzas terribles y malignas en mi cabeza...pero de nada sirve. Y no quiere decir que esas personas sean mala gente...simplemente somos los "raros". No nos entienden y ante la incomodidad de lo desconocido es más fácil burlarse que pararse a pensar en el porqué de las cosas. 

¿Mi experiencia personal? Cuando he aprendido a mantenerme con calma y no entrar en el juego, las bromas se han ido acabando. Si ya no consiguen enfadarte, se acaba la diversión. Tenlo en cuenta antes de desesperarte.

Sí, vas a echar de menos el queso

Pero no te preocupes, solo por un tiempo. Y lo dice alguien que desde bien pequeño se comía bocadillos de queso cabrales para merendar. Era mi pasión. Hay quien dice que el queso tiene el mismo poder adictivo que algunas drogas, y sinceramente, me lo creo. Lo que yo viví fue una desintoxicación en estado puro (y de las gordas, ¡cómo sufría cada vez que lo olía!). Pero con el tiempo se pasa, os lo prometo. Además hay opciones veganas bastante ricas que dan el pego especialmente para cocinar con ellas en pasta, pizza y demás. ¡Sobreviviréis!

No vas a morir de un déficit de proteina

¡Pero vamos a ver! ¿De verdad conocéis a alguien que haya muerto por un déficit proteico? 

Leyendas urbanas. Antes de hacerme vegano mi forma de alimentación era horrible y absolutamente nadie me dijo nunca nada o se preocupó por mis analíticas o mi salud (y eso que me alimentaba a base de comida basura sin ningún valor nutricional); y de pronto, cuando tomas una decisión ética que repercute en tu forma de alimentación, vas a morir de un déficit proteico. No señores, no se preocupen. La proteína es fácilmente encontrable en el reino vegetal y siempre y cuando llevéis una alimentación equilibrada, no tendréis el más mínimo problema. 

¡Cuidadito con la B12! Si queréis informaros más sobre el lado nutricional del veganismo de la mano de una persona realmente cualificada para ello, os recomiendo encarecidamente el libro "Vegetarianos con ciencia" de Lucía Martínez Argüelles.

¡Pero ser vegano es carísimooooo!

Pues mirad, no os voy a engañar. Yo me he gastado un dineral en mis primeros meses como vegano, y eso es una verdad como una catedral de grande. Pero el único culpable he sido yo mismo, porque ser vegano es barato, y mucho.

Al principio de mi andanza no sabía cómo alimentarme y todo lo que quería era comprar productos que sustituyesen a lo ya conocido. Nuggets veganos, queso vegano, salchichas veganas, embutido vegano, y un largo etcétera. ¿Pero sabéis qué? Esa no es una alimentación real. Cuando comencé a llenar mis platos de verduras, legumbres y fruta, el precio de mi compra semanal disminuyó drásticamente. ¡Son las comidas más baratas y accesibles del planeta!

Olvídate de buscar sustitutos para la carne en cada una de tus comidas, se convertirán en una adicción más, y te arruinarás. Eso no quiere decir que no las consumas, pero si realmente tu motivo para no lanzarte de lleno al veganismo es el lado económico, no hay más excusas. 

Resérvalos para algún que otro capricho intermitente una o dos veces por semana y aún así tu cartera saldrá ganando. ¡Además los disfrutarás más que si los comes a diario!

Cambiarás la vida de algunas personas 

Y la de otras no. Pero siempre te quedará el principal consuelo, habrás salvado la vida de una infinidad de seres inocentes que no merecen terminar en nuestros platos.

Como comentaba en otro de los puntos, soportarás muchas burlas, pero también encontrarás gente dispuesta a escucharte. Cuando la gente te vea feliz y orgulloso de tu estilo de vida, sentirá curiosidad y en algunos casos, incluso admiración. ¡Aprovecha esos momentos!

No siempre triunfarás, pero desde mi experiencia personal he conseguido que mi entorno más cercano haya dicho adiós en gran parte a los productos animales (mi novia es vegana y mis padres vegetarianos). Además, he recibido mensajes de gente a través de redes sociales pidiéndome consejos sobre cómo dar el paso (simplemente gracias a cosas tan sencillas como publicaciones compartidas a través de Facebook), y me consta que algunos de ellos lo han dado. Puedes tocar muchas vidas.

Da igual que intentes restarle importancia, no funcionará

Bajo ningún concepto estoy diciendo que debamos de sentirnos incómodos o debamos ocultar que somos veganos, pero sí es cierto que no siempre tenemos ganas de gritar a los cuatro vientos lo orgullosos que estamos de nuestro estilo de vida, porque sabemos que acarreará una serie de interrogatorios y bromas varias que no siempre nos apetece afrontar. Bien...lamento decirte que no solemos tener escapatoria. 

Muchas serán las ocasiones en las que te rodees de un nuevo grupo de gente, ya sea tomándote una caña con unos amigos o en tu primer día de trabajo, y llegue alguien a ofrecerte una tapita con la caña o un café con leche en la reunión de trabajo. 

Mientras todo el mundo acepta, tú muy discreta y agradecidamente continúas rechazando, hasta que alguien se percata. ¡Pero bueno, come algo! Anda, toma ven, no seas tímido, que te pongo un café. Y tú ahí sigues, aferrándote a tu último intento de escapatoria con un no, no, gracias, de verdad, no me apetece. Pero nada, allá va dispuesta a traerte el café con la mejor de sus intenciones y una sonrisa. Y tienes que decirlo. Acostúmbrate a ello, porque esa situación será una constante en tu vida (incluso al final hasta le cojas el gustillo a tus pequeñas charlas explicativas). ¡Ánimo!

¡Sí, vas a poder salir a cenar fuera!

Estoy seguro de que esta es la parte que más preocupa a la mayoría del universo. Yo también he estado allí, especialmente cuando me planteaba dar el salto de vegetariano a vegano. Uffff...es que, ¿qué como el sábado cuando salgamos a cenar? Al menos la lasaña vegetal o la pizza cuatro quesos estaba siempre a mano.

Pues bien, aquí depende mucho del lugar donde vivas, no te voy a engañar. Si tienes la suerte de vivir en ciudades vegan-friendly estás de suerte y lo tienes todo hecho. Pero si no, no te quedará otra que buscarte la vida. Sea como sea, incluso en el sitio más remoto, nunca me he quedado sin comer. A veces ha tenido que ser una ensalada, otras veces unas patatas fritas con pimientos y champiñones o una parrillada de verduras. Y otras veces me he dado verdaderos festines.

Está en tu mano. Si sabes que vas a ser el exiliado de la mesa, trata de tomar la iniciativa y busca sitios que tengan una carta amplia en la que veas fácil quitar algún que otro ingrediente del plato para veganizarlo. Tampoco tengas miedo a pedir o preguntar, siempre suele dar resultado. Contacta con ellos de antemano y reserva mesa explicando lo que comes y lo que no comes y pregunta si pueden prepararte algo. Pasados los primeros apurones, es más fácil de lo que parece y encontrarás tus sitios favoritos para seguir disfrutando de salir a comer o cenar fuera de casa.

Vas a ser feliz

Por muchos baches que encuentres en el camino, no me cansaré de decir que el veganismo es lo más bonito que me ha pasado en la vida. Me ha tocado en diferentes aspectos y me ha hecho mejor persona. Siempre recuerda que más que por ti, mueves este cambio dentro de ti por las víctimas, por los sin voz, por todos esos seres inocentes a los que tanto daño hacemos. Frente a eso, siempre pesará lo bueno.

PUEDES HACERLO. SÉ EL CAMBIO.



Crédito ilustración: Vegansidesick

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¡Receta express! Galletas veganas sanas con 2 ingredientes

julio 15, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


¡Hola a todos! Aquí estoy de vuelta con una "receta" de las que a mí me gustan. Y digo lo de receta entre comillas, porque realmente no tiene ninguna complicación, pero desde que la he descubierto preparo estas galletas sanas y rápidas prácticamente todas las semanas para el desayuno o la merienda. ¿Nos ponemos a ello?

Ingredientes (receta básica)

2 tazas de avena
2 plátanos grandes y muy maduros




Todo lo que debemos hacer es precalentar el horno a 180ºC mientras preparamos nuestra mezcla. 

En primer lugar, debemos de coger los plátanos y machacarlos con un tenedor hasta que queden como una papilla. Después, añadiremos las 2 tazas de avena y mezclamos con las manos hasta que quede una masa manejable y pegajosa. ¿Fácil, a que sí?

Con la avena tenemos dos opciones. Podemos usar los copos enteros o podemos pasarla por la batidora hasta obtener harina. Personalmente, a mí me gusta dejar los copos enteros, ya que doran mejor y le dan un toque crujiente a las galletas (otro truco para que queden más crujientes es añadir trigo sarraceno tostado a la mezcla).

Ahora debemos de hacer bolitas con la masa y colocarlas sobre una bandeja con papel de horno, aplastándolas con la mano para darles forma de galleta.

Horneamos durante 15-20 minutos a 180ºC o hasta que notemos que la superficie y los bordes empiezan a quedar crujientes. 

Lo ideal es retirar la bandeja del horno y dejar que las galletas enfríen antes de pasarlas a un plato, ya que recién horneadas tienen una textura bastante blanda y pueden romperse.

¡Eso es todo!

Ahora que sabéis cómo preparar la versión básica, una infinidad de diferentes galletas se encuentran ante vuestros ojos. Podéis añadir esencia de vainilla, cacao en polvo, canela, coco rallado, o como podéis ver en la foto, yo he añadido pepitas de cacao. Otras opciones son añadir distintos tipos de frutos secos a la mezcla, que le darán un toque riquísimo.

Ya no hay excusa para no preparar un desayuno o merienda casero y sanote. ¡Espero que os gusten, y si probáis esta receta express no os olvidéis de etiquetarme en vuestras fotos de Instagram para que las vea!

Feliz día. Nos leemos pronto.

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Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida

julio 07, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida y por qué tú también debes hacerlo.



Fue hace aproximadamente 2 años, cuando en mis primeros pasos en el camino del veganismo empecé a extender mi mentalidad más allá de los límites de la comida. Al principio todo parecía centrarse en qué ponía en mi plato y no en quién formaba parte de él.

Fue una lucha interna entre corazón y razón en la que seguía sin entender plenamente que lo que estaba haciendo, no lo estaba haciendo por mí, lo estaba haciendo por ellos.

Empecé a interesarme por conocer a los animales como seres individuales. Quería conectar con ellos. Verles cara a cara. Cruzar miradas y compartir emociones. 

Por supuesto, mi interés primordial residía en los animales de granja. Aquellos que había convertido en víctimas durante la mayor parte de mi vida. Yo había formado parte de su dolor.

Tras unas semanas de búsqueda, de idas y venidas, finalmente encontré un santuario animal relativamente cerca de donde estaba viviendo por aquel entonces (Kent, Inglaterra) y así es como di con FRIEND Animal Rescue, un pequeño lugar que nació en 1994 y que se ha mantenido gracias al amor de un matrimonio que había dejado todo lo que tenían para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de animales rescatados o abandonados. Tristemente, Marion, la fundadora del santuario, falleció el pasado enero y es ahora Mark quien se hace cargo del santuario con la ayuda del voluntariado y pequeñas donaciones que llegan desde varios rincones de Inglaterra y otras partes del mundo.

Aún recuerdo el día como si fuera hoy. Estaba nervioso e ilusionado, como un niño en la noche de Reyes. Había tenido contacto con animales de granja en numerosas ocasiones, pero después de unos cuantos años, era la primera vez que iba a reencontrarme con ellos cara a cara, queriendo perdonarme y queriendo volver a conectar con mis valores originales, esos que tenemos al nacer antes de que la sociedad y el entorno nos manipulen. Esos en los que reside el amor y el respeto por nuestros iguales. Todos tenemos el mismo derecho a vivir.

Echo la vista atrás y realmente creo que ha sido uno de los días más felices de mi vida. Por primera vez pude compartir todas mis emociones con gente que me entendía y que sabía exactamente cómo me sentía. Puede abrazar y mirar a los ojos a todos y cada uno de los animales que se acercaban a saludarme. Y me llenaron de paz.

Por primera vez aquel día, dejaron de importarme todas las preguntas, todas las críticas, todo el daño causado en el pasado. Todo era más complejo que un yo, yo, yo, yo...aquello era por ellos. Y no hay nada ni nadie que pueda restarle valor a una vida tan inocente y pura. 

Espero que esta pequeña historia os ayude a entender un poco más el porqué creo que visitar un santuario animal puede sanar a mucha gente y salvar muchas vidas. Ojalá que os regaléis esta experiencia y esta oportunidad de volver a entenderos, de volver a conectar con vuestros valores auténticos. Desde luego, yo no tardaré en repetir.

Siempre podemos hacerlo mejor.












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