Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida

julio 07, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


Cómo visitar un santuario animal me ha cambiado la vida y por qué tú también debes hacerlo.



Fue hace aproximadamente 2 años, cuando en mis primeros pasos en el camino del veganismo empecé a extender mi mentalidad más allá de los límites de la comida. Al principio todo parecía centrarse en qué ponía en mi plato y no en quién formaba parte de él.

Fue una lucha interna entre corazón y razón en la que seguía sin entender plenamente que lo que estaba haciendo, no lo estaba haciendo por mí, lo estaba haciendo por ellos.

Empecé a interesarme por conocer a los animales como seres individuales. Quería conectar con ellos. Verles cara a cara. Cruzar miradas y compartir emociones. 

Por supuesto, mi interés primordial residía en los animales de granja. Aquellos que había convertido en víctimas durante la mayor parte de mi vida. Yo había formado parte de su dolor.

Tras unas semanas de búsqueda, de idas y venidas, finalmente encontré un santuario animal relativamente cerca de donde estaba viviendo por aquel entonces (Kent, Inglaterra) y así es como di con FRIEND Animal Rescue, un pequeño lugar que nació en 1994 y que se ha mantenido gracias al amor de un matrimonio que había dejado todo lo que tenían para dedicarse en cuerpo y alma a cuidar de animales rescatados o abandonados. Tristemente, Marion, la fundadora del santuario, falleció el pasado enero y es ahora Mark quien se hace cargo del santuario con la ayuda del voluntariado y pequeñas donaciones que llegan desde varios rincones de Inglaterra y otras partes del mundo.

Aún recuerdo el día como si fuera hoy. Estaba nervioso e ilusionado, como un niño en la noche de Reyes. Había tenido contacto con animales de granja en numerosas ocasiones, pero después de unos cuantos años, era la primera vez que iba a reencontrarme con ellos cara a cara, queriendo perdonarme y queriendo volver a conectar con mis valores originales, esos que tenemos al nacer antes de que la sociedad y el entorno nos manipulen. Esos en los que reside el amor y el respeto por nuestros iguales. Todos tenemos el mismo derecho a vivir.

Echo la vista atrás y realmente creo que ha sido uno de los días más felices de mi vida. Por primera vez pude compartir todas mis emociones con gente que me entendía y que sabía exactamente cómo me sentía. Puede abrazar y mirar a los ojos a todos y cada uno de los animales que se acercaban a saludarme. Y me llenaron de paz.

Por primera vez aquel día, dejaron de importarme todas las preguntas, todas las críticas, todo el daño causado en el pasado. Todo era más complejo que un yo, yo, yo, yo...aquello era por ellos. Y no hay nada ni nadie que pueda restarle valor a una vida tan inocente y pura. 

Espero que esta pequeña historia os ayude a entender un poco más el porqué creo que visitar un santuario animal puede sanar a mucha gente y salvar muchas vidas. Ojalá que os regaléis esta experiencia y esta oportunidad de volver a entenderos, de volver a conectar con vuestros valores auténticos. Desde luego, yo no tardaré en repetir.

Siempre podemos hacerlo mejor.












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