La felicidad de las pequeñas cosas. Vuelta a un santuario animal.

agosto 16, 2016 Mi vida en color verde 0 Comments


"La grandeza de una nación y su progreso moral puede ser juzgado por la forma en que sus animales son tratados." -Gandhi



Desde hace unas semanas llevo dándole vueltas a la cabeza a un tema que me inquieta profundamente. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar en que somos los únicos responsables de nuestra propia felicidad?

Vivimos condicionados por cientos de factores externos que afectan el modo en que vivimos nuestras vidas y en cierto modo nos moldean poco a poco hasta que nos convertimos en uno más, en eso que quiere la sociedad que seamos.

A veces, como en la vida, el veganismo me ha hecho sentir que nado a contracorriente frente a una marea que no me deja avanzar. Que tira por los suelos mis ideales, mis pasiones y mis argumentos. Y no siempre es fácil permanecer impasible.

Siempre he sabido que mi mente y mi corazón están en el lugar adecuado, pero si algo he notado es que estaba perdiendo el interés en el mundo. Y no entendía lo fácil que podía ser cambiar ese estado mental. 

Atrae las cosas buenas que quieres en la vida, y llegarán a ti. Algo que me afectaba especialmente era mi relación con mis amistades de toda la vida. Hemos crecido juntos, hemos pasado por diferentes etapas en las que nos hemos acompañado y nos lo hemos pasado en grande (y aún lo hacemos), pero por unas circunstancias u otras, la vida nos ha llevado por terrenos opuestos, y a veces, debemos de entender que no siempre debemos aferrarnos a lo conocido. Y no hay nada malo en ello.

No tengas miedo de salir ahí fuera y crear nuevas amistades si eso es lo que necesitas. En ningún momento esto quiere decir que debas olvidarte de la gente que te ha acompañado toda tu vida, pero a veces, conocer a alguien con una pasión y un fin común...con un estilo de vida que encaja con tu yo presente, puede aportarte una infinidad de cosas nuevas que te hagan evolucionar y llegar a un nuevo punto en la vida en el que te sientas más que nunca. 

Últimamente mucha gente carga contra las redes sociales, y yo no puedo estar más que agradecido. Únete a grupos de Facebook, difunde tu mensaje en Instagram o sube vídeos a Youtube. Sin tapujos, comparte lo que llevas dentro, ayuda a los animales defendiendo tu mensaje de la mejor forma posible, y sin darte cuenta estarás atrayendo gente que pueda aportarte nuevas cosas en la vida. Gente con la que podrás conectar cara a cara y añadir a tu grupo de gente cercana. No decir adiós a tus viejas amistades no quiere decir que no puedas llenar tu vida con otras nuevas.



El motivo de esta pequeña reflexión viene dado por mi vuelta a un santuario animal el pasado sábado. Fue un día muy especial que me aportó justamente lo que necesitaba sentir. Que no estoy solo. Que ellos no están solos.

Rodearme de gente con personalidades tan dispares pero a su vez con un mismo fin, me hizo entender que al menos, en este punto de mi vida, es lo que necesito atraer para ser plenamente feliz. 

Encontrar ese rincón en el que exista ese entendimiento, esa complicidad, donde nadie te juzgue por querer intentar cambiar el mundo, sino que comparta tus mismas ganas. 


Y por supuesto ellos, los animales. Volver a mirarles a los ojos y conectar cara a cara te hace entender que no hay nada ni nadie que pueda tirar por los suelos algo tan sencillo y bonito como la compasión.

Si alguna vez te has sentido así, sal ahí fuera y encuentra tu lugar en el mundo.
Es posible.








También te puede gustar...

0 comentarios: