Calzado vegano. ¿Qué marcas utilizo?

diciembre 13, 2017 Mi vida en color verde 1 Comments


Cuando alguien piensa en hacerse vegano, normalmente solo se centra en el factor alimentación, pensando que todo se limita a no consumir carnes, pescado, queso, huevos, leche o miel. Y si bien cada uno vive su transición de forma progresiva y personal, en el veganismo no todo se limita a comer.

¿Qué pasa con lo que vestimos? 

A nivel personal, he pasado por muchas fases desde que me hice vegano hace ya casi 4 años. Tenía claro que no iba a comprar nuevos productos con materiales de origen animal, aunque no entendía muy bien por qué debía de deshacerme de la ropa y calzado que ya tenía desde antes. A fin de cuentas, ese animal ya había muerto por mi culpa y poco o nada podía hacer al respecto.

Si bien sigo pensando lo mismo, es cierto que cuanto más me educaba y más conectaba con los animales, más incómodo me resultaba vestir estas prendas. Digamos que me hice plenamente consciente de lo que estaba vistiendo y cada vez me resultaba más duro mirarme a los pies y ver unos zapatos de ante o ponerme una chaqueta con cuero o lana. Por no hablar de aquellos momentos en los que me veía envuelto en pequeños debates sobre veganismo y defendía mi postura vistiendo los restos de un animal. No era una estampa bonita.

Y así, progresivamente, comencé a donar la ropa y el calzado que poco a poco fui sustituyendo por sus equivalentes veganos. Obviamente no todos podemos permitirnos cambiar el armario de la noche a la mañana, así que aún conservo cosas que necesito reemplazar, pero todo se andará.



¿Qué hace que un calzado no sea vegano?

Además de lo evidente, como el uso de diferentes tipos de pieles animales, algunas colas, tintes o pegamentos usados en el proceso de fabricación del calzado son de origen animal. De ahí que algunos modelos de zapatos puedan aparentemente ser veganos por no llevar piel, pero en realidad no lo sean. Normalmente, con una pequeña búsqueda en google o contactando directamente con las marcas, se puede averiguar el origen de sus materiales, aunque desde luego el proceso de búsqueda de calzado a mí se me limita mucho más que el de encontrar ropa, por eso trato de buscar marcas que se definan como veganas o animal free y estén certificadas.

¿Qué marcas utilizo?

Una vez que empiezas a buscar, no es difícil encontrarse con muchas webs que cuentan con sección vegana, o incluso marcas internacionales como las conocidísimas Dr. Martens, que han creado las versiones veganas de sus modelos más emblemáticos.

Otra web que me encanta y cuyos zapatos he visto en persona en algunos festivales veganos de Londres y cuentan con una variedad increíble, además de tener muy buena calidad, es Will's London, con los que muy posiblemente contaré para mi boda el próximo año (para zapatos y cinturón).

Al margen de estas pequeñas recomendaciones, hoy os quiero hablar de las marcas que considero esenciales para el día a día, y que además llevo utilizando mucho tiempo y podría recomendar de tú a tú.

Natural World



Relativamente de reciente creación, tienen sus oficinas en La Rioja y aunque su firma no es vegana, sí tienen una buena selección de zapatillas 'náuticas' y de esparto, que son comodísimas y perfectas para la época de verano. Su precio ronda los 50€ y tanto mi chica como yo los usamos todo el verano. Nuestro modelo favorito es el que podéis ver en la foto, y ambos lo usamos en nuestro viaje a Tailandia este verano y son una maravilla. ¡Igual que andar descalzo! Podéis ver su modelos aquí, pero mucho cuidado con los materiales, recordad que no todos sus modelos son vegan friendly.



Flamingos Life



Una de mis marcas favoritas. Todos sus modelos son veganos, y si bien empezaron presentando en sus colecciones cangrejeras y zapatillas tipo Vans (que son las que he usado por el momento), ahora están abriendo nuevos horizontes y comienzan a lanzar nuevos estilos, más de vestir, además de su propia línea de mochilas. Los precios aproximados oscilan entre los 45 y los 70€ y podéis disfrutar de su catálogo completo en su web, donde además podéis leer más sobre su maravillosa política de empresa.

Slowwalk




¡Y llegamos al punto final con el gran descubrimiento de la temporada! Slowwalk ofrece una línea exclusiva y de edición limitada que parte de retales de lona tintadas de aguas sin productos químicos con suelas de goma de latex natural. Su proceso de fabricación es a mano y artesanal, lo que reduce el consumo energético, disminuyendo así las emisiones de CO2. Además para su línea vegana cuentan con el certificado de protección animal “Vegan Approved” de PETA y “Animal Free”, que asegura su fabricación completamente libre de cualquier componente animal. Podéis ver su colección vegana entera en su web.

Sinceramente, es posiblemente el calzado más cómodo que he utilizado hasta ahora. No lleva costuras, son muy acolchadas a la hora de caminar y tienen una calidad increíble. Su precio ronda los 70€, que sin duda los doy por bien invertidos.



Y bien.. ¿cuáles son vuestros favoritos? ¿Habéis probado alguna de las marcas que recomiendo? ¿Conserváis el calzado con productos animales que teníais antes de haceros veganos?

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Crema de verduras otoñal

diciembre 07, 2017 Mi vida en color verde 0 Comments


¿Ya se nota el frío, verdad? Y si sois como yo, ha llegado la hora de preparar sopas y cremas ricas prácticamente a diario.

Cuando hago cremas, normalmente no suelo repetir receta, ya que suelo utilizar las verduras que tengo por la nevera a punto de ponerse malas, pero esta vez me ha quedado especialmente rica y he querido anotar los ingredientes y compartir la receta con vosotros.

Ya veréis qué sencilla y qué rica queda...además he usado alguna especia que no suelo utilizar otras veces en este tipo de cremas, y desde mi punto de vista le da un toque "otoñal" a la receta muy rico.



Ingredientes:

1 coliflor entera (si es de tamaño muy grande, sólo la mitad)
2 boniatos de tamaño mediano
2 zanahorias grandes
1 calabacín pequeño (sin piel)
1 cebolla grande
1 litro de caldo de verduras
Especias (cúrcuma, jengibre y canela)
Sal al gusto

Extras:
Levadura nutricional
Semillas de sésamo

Preparación:

Como os comentaba, la receta es sencillísima y yo me complico la vida lo menos posible cuando preparo este tipo de cremas. No debería de llevaros más de 10 minutos ponerla en marcha.

Empezamos caramelizando la cebolla picadita en un fondo de aceite de oliva virgen extra (si no queréis usar aceite, podríais incluso hacerlo con un pequeño fondo de agua e hidratando la cebolla poco a poco). Cuando ya empiece a caramelizar (suele tardar unos 5 minutos a fuego lento), añadimos todas las especias a la mezcla. En este caso he utilizado una cucharada sopera de cúrcuma, una cucharada sopera de jengibre y una cucharada sopera de canela. Estas dos últimas le darán a la crema ese toque otoñal del que os hablaba, mezclando el toque picante del jengibre con el dulzor de los demás ingredientes y la canela.

Terminamos de caramelizar la cebolla junto con las especias y directamente añadimos el resto de ingredientes bien picaditos (podríais añadirlos también en trozos grandes, pero entre que se carameliza la cebolla, podéis ir picando todo lo demás en trozos pequeños, así terminarán antes de cocer).

Finalmente, añadimos 1 litro de caldo de verduras previamente calentado en un cazo (las opciones son muy variadas y hay diferentes marcas en el mercado). También podríais hacerlo vosotros casero...en este caso, yo he utilizado el de la marca Herbamare, ya que me parece el más rico.

Cocemos todo a fuego medio hasta que los ingredientes estén blandos (yo lo paro cuando el boniato está cocido, ya que es lo que más tarda de todos los ingredientes). 

Una vez listo, pasamos por la batidora.

Cada uno tiene sus gustos, a mí personalmente me gusta que quede más líquido que espeso...digamos con textura más de crema que de puré. Como el caldo de verduras lo tendréis que calentar en un cazo aparte, si queréis una textura más espesa, siempre podéis añadir menos cantidad de caldo y una vez ya pasado por la batidora, añadir algo más poco a poco para darle una textura más ligera.

Una vez se temple un poco, podéis probarlo y corregir el punto de sal. Normalmente yo solamente añado una pizquita al final, ya que el caldo de verduras suele darle el toque perfecto.

¿Toque final para hacer la crema incluso más rica?

Una vez servido en el plato, yo añado una cucharadita de levadura nutricional y semillas de sésamo. En este caso, os quiero recomendar las de la marca Ecoriginal, que vienen caramelizadas y en distintos sabores. Para este plato, he utilizado las de cebolla y tomate y le va perfecto.

Como podéis ver, no siempre hay que complicarse en la cocina para hacer platos ricos. Espero que la probéis y que os guste ese toque otoñal que he intentado darle.

Como siempre, si probáis la receta, espero vuestras fotos y comentarios por Instagram, donde también estaré para resolveros cualquier duda.

¡Un abrazo!


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